
Laura Catalá se enamoró del Institut Empresarial de l’Horta Sud 'El Foro’ tan pronto como puso sus pies en él. “Benet Delcán y Paco Pons me animaron a incorporarme y cuando llegué vi a un grupo de personas muy innovadoras, con vocación de ayudar a las empresas y trabajar por ellas, ser su voz ante las Administraciones. Era algo que va con mi manera de ser y de trabajar y me quedé”. Y no solo eso, pronto pasó a ser la tesorera y, en 2024, con la nueva junta entró como vicepresidenta y, a finales de 2025, tras el nombramiento de la entonces presidenta Patricia Muñoz como presidenta de Federación de Parques Empresariales de la Comunitat Valenciana (FEPEVAL), Laura dio un paso adelante y fue elegida nueva presidenta de El Foro.
Laura se define como “una persona inquieta y que le gusta aprender de otros y ayudar”. De ahí que esta nueva etapa en El Foro sea algo natural en una trayectoria marcada por la defensa de los intereses del tejido empresarial de la zona. Lo hace desde su asesoría jurídica para empresas, ubicada en Torrent, Catalá & Richart Asesores, y también desde la Asociación de Empresarios de Torrent (ASET), donde es tesorera. Y ahora desde El Foro quieren seguir siendo “la voz, los gritos, de esas pymes y micropymes de la comarca. Para que no nos dejen de lado y legislen pensando en nosotros, no solo en las medianas y grandes empresas. Vamos a seguir peleando y a seguir señalando donde se equivocan las Administraciones. Aunque esas demandas caigan en saco roto, no vamos a parar”, asegura.
El impacto de la DANA
Ese lado combativo que saca la presidenta de El Foro a la hora de defender a las empresas de la comarca tiene su origen en muchos factores, pero el desencadenante principal fue la DANA del pasado 29 de octubre de 2024. “La nueva junta acabábamos de salir elegida y teníamos un proyecto. Pero, en cuestión de segundos, las prioridades cambiaron y nos centramos en reivindicar ante las Administraciones las necesidades que tenían las pymes (ayudas, limpieza, saneamiento, infraestructuras,…), porque somos los primeros para recoger dinero a través de impuestos, pero los últimos a los que llegan las ayudas”. Unas Administraciones a las que Laura censura: “No han estado a la altura”. "Vinieron primero las ayudas del capital privado (Juan Roig, Inditex…) que las públicas, que han llegado lentas o no han llegado todavía. Y además, en muchos casos, no estaban diseñadas para las pymes y autónomos. Estamos olvidados”, protesta.
Pero Laura no es de lamentos, sino que intenta buscar el lado positivo e incluso en algo tan duro como fue la DANA lo encuentra: “Después del impacto inicial, las empresas se pusieron manos a la obra para hacer resurgir sus proyectos y recuperar la ilusión: limpiaron las naves, compraron maquinaria de segunda mano y en cuestión de mes y medio muchas volvieron a producir de nuevo…; es reseñable la capacidad de adaptación, la flexibilidad y la resiliencia del tejido empresarial. No nos creemos lo buenos que somos ni lo bien que lo hacemos”, resalta orgullosa.
Atracción de inversiones a la comarca
Además, considera que la DANA es una oportunidad única para la atracción de inversiones a la comarca: “Hemos demostrado que sabemos salir del lodo y que somos un foco de creación muy atractivo para quien quiera ubicarse aquí”. Una comarca que es “el punto neurálgico de la economía valenciana”: “el puerto está cerca, Al igual que el ecosistema startup de la Marina de València, y tenemos una buena red de ferrocarril y de carreteras. A ello se une que la industria de la zona destaca por su capacidad de innovación y de diseño (textil, metal, mueble…) y que se ha reinventado con las nuevas ideas y las aportaciones de las nuevas generaciones. Todo eso hay que ponerlo en valor”.
Para la presidenta de El Foro, esa capacidad de innovación y de diseño del tejido empresarial podría incrementarse más con la colaboración entre El Foro y los Institutos Tecnológicos de REDIT. “Nosotros podemos canalizar la información que necesitan los institutos para saber qué tipo de proyectos de I+D interesan a las pymes, darles feedback, y también al revés, podemos ayudarles para que esos proyectos que realizan lleguen a las empresas de la comarca”, asegura Laura Catalá, que incide en los beneficios que esa innovación puede traer a las pymes y micropymes de L’Horta Sud: “Son desarrollos que les permitirán ganar en competitividad, generar más riqueza en la comarca y exportar nuevos productos. Son muy necesarios para que nuestras empresas sean más punteras”.
El problema de la falta de mano de obra cualificada
Pero, siempre hay un pero, en esta mirada optimista del tejido empresarial de L’ Horta Sud hay un problema de cara al futuro: la falta de mano de obra cualificada. Un problema que afecta a toda la economía española en general. “La crisis de 2008 destruyó los oficios y no se ha hecho nada por recuperarlos”, valora Laura, que se muestra muy crítica con el sistema educativo actual: “No es coherente con la necesidad actual. Hacen falta soldadores, electricistas, pantógrafos… oficios manuales, pero se sigue menospreciando a la FP y todos quieren que sus hijos vayan a la universidad, cuando la FP bien dirigida tiene una mejor empleabilidad, con trabajos bien remunerados, estables y donde pueden conciliar. Pero tienen que conocerlo desde antes, hacerlo atractivo y mostrar las bondades, para que les genere interés y sientan la vocación por un oficio”.
Como se puede comprobar por sus palabras, Laura es "muy pro FP” y eso que ha estudiado tres carreras universitarias, “pero, por ejemplo, mi hija se ha decantado por la FP y la he animado a escoger esa opción, porque le gusta y tendrá más posibilidades de trabajar. Y si luego quiere continuar estudiando, ya tiene la base”.
Y hablando de futuro, uno de los objetivos que están retomando, tras el patrón provocado por la DANA, es impulsar las Entidades de Gestión y Modernización (EGM) en los polígonos industriales de la comarca. “Necesitamos que los Ayuntamientos se impliquen más, que faciliten las cosas, sean más flexibles con la normativa y dejen de poner tantas trabas para que sean más empresas las que se sumen al proyecto, porque las EGM porque son muy necesarias para que el talento se quede aquí y para crear ilusión, riqueza y unidad algo fundamental en estos tiempos”.
Las ventajas del asociacionismo
Una unidad que también reclama a los empresarios, a los que invita a sumarse a El Foro. “La unión hace la fuerza y el asociacionismo tiene muchas ventajas. Dejas de mirarte el ombligo y te ayuda a conocer a tu entorno, a tus proveedores y a tus competidores, compartes experiencias y encuentras puntos en común que pueden traducirse en colaboraciones beneficiosas para ambos y también para la sociedad: exportaciones, I+D, nuevas líneas de negocio… por ejemplo, durante la DANA dos empresas textiles colaboraron para hacer mascarillas y de ese proyecto han surgido otras colaboraciones lucrativas para ambas”.
Una colaboración que Laura hace extensiva entre los empresarios con experiencia y los jóvenes que están pensando en crear su empresa, a los que también invita a sumarse a El Foro: “Allí puedes aprender de los mayores, escuchándoles, compartiendo vivencias, situaciones, es como contar con maestros, que han pasado por lo mismo que están pasando ellos y que les pueden asesorar”.
De hecho Laura Catalá es de las primeras en ofrecerse en ese apoyo, que no es solo de aprendizaje y de solucionar dudas, también es un apoyo emocional: “Hay que decirles que no tienen que tener miedo a los fracasos, sino aprender de ellos para crecer. Y hablarlo abiertamente, sin vergüenza, porque habrá ocasiones en las que sufres, tienes ganas de tirar la toalla, pero, de repente, hay algo que te anima a crear de nuevo, y vuelves con más ilusión y con nuevas ideas. Nos ha pasado a todos y forma parte del proceso de montar un negocio, un proceso con problemas, pero ilusionante”.